Las vacaciones son un derecho, y cuando el contrato termina, los días que no tomaste no se pierden: se pagan. Aquí va cómo funciona cada uno.
Después de un año de servicio, tienes derecho a un feriado legal de 15 días hábiles al año, con goce de remuneración. En algunas regiones extremas del país son 20 días hábiles. Para el feriado, el sábado se cuenta como inhábil, así que esos 15 días equivalen a unas tres semanas.
Cuando el contrato termina y no alcanzaste a tomar todas tus vacaciones, esos días no se pierden: se pagan como feriado proporcional. Se calcula en proporción a los meses trabajados desde tu último periodo de vacaciones y se incluye en el finiquito, cualquiera sea la causal de término.
La idea: por cada mes trabajado se va acumulando una fracción de los 15 días. Al terminar, se suman las fracciones acumuladas y se pagan según tu remuneración. Por eso mientras más tiempo pase desde tus últimas vacaciones, mayor es el feriado proporcional que te deben.
Con muchos años de trabajo (en general, sobre diez años para distintos empleadores, con ciertos requisitos) se suman días extra de feriado: es el feriado progresivo. Un día adicional por cada tres años trabajados sobre ese umbral.
El feriado legal es de 15 días hábiles al año, después de un año de servicio. En zonas extremas del país son 20 días hábiles.
Es el pago de los días de vacaciones que acumulaste y no alcanzaste a tomar cuando termina el contrato. Se calcula en proporción al tiempo trabajado y se incluye en el finiquito.
Para el feriado, el sábado se considera inhábil. Así, 15 días hábiles equivalen a tres semanas de vacaciones en la práctica.